Urbe, máquina viva,
si, la que razas completas destruye,
produce y estriba,
en la masa construye
locura, ¡pobre la razón que huye!.
miércoles, 31 de marzo de 2010
Ninfas Venusinas
Hagamos el amor,
la cópula homogénea,
pacífico caos en la boca de la Luna.
Hagamos el amor,
en la luz, vulva etérea,
con las ninfas venusinas masturbando alguna
papilionada flor.
Suena de ti un aria
y tus manos aran de mi espalda la laguna
que llena de fragor
y baña toda el área
donde habitan excitadas ninfas de la puna.
Hagamos el amor,
toma mi culpa que arrea
a las ninfas del monte trastornado y huna.
la cópula homogénea,
pacífico caos en la boca de la Luna.
Hagamos el amor,
en la luz, vulva etérea,
con las ninfas venusinas masturbando alguna
papilionada flor.
Suena de ti un aria
y tus manos aran de mi espalda la laguna
que llena de fragor
y baña toda el área
donde habitan excitadas ninfas de la puna.
Hagamos el amor,
toma mi culpa que arrea
a las ninfas del monte trastornado y huna.
martes, 30 de marzo de 2010
La condición humana
Son repulsivas las palabras que va dejando mi pluma a su paso. Un líquido viscoso sube y quema mi garganta. El aullido de un perro choca con las paredes de mí ser. Este suplicio es eterno. Como si cobraran venganza, las letras se arrastran, se prolongan. Me escupen en la cara.
-¿Por qué lass cosaasss nnooo son éeetiiiiccaaaass…?
El suplicio es eterno. Pero no puedo detenerme; mi mano, desobedeciendo mis instrucciones, continúa dejando asquerosas palabras huecas.
El cielo está cubierto por grises nubes inflamadas, como sanguijuelas, por el asco que corre en mis venas. Descienden velozmente furiosos relámpagos argentinos gritando palabras que no puedo entender. Este suplicio es eterno. Las palabras siguen supurando desde mi interior, o al menos eso parece. Se hace sentir la presencia de la casa. Suspira, gime, grita. Los muebles comienzan a elevarse, danzando caprichosamente sobre mi cabeza. Y mi pluma continúa vomitando palabras vomitivas. Un relámpago cae con brío. Me roba la vista. Instantáneamente truena con tal vigor que me produce un fuerte espasmo. La piel que cubre mi espalda se encoge. Los músculos tensos. Los oídos llorando, retorciéndose. Los ojos bien cerrados.
Abro los ojos. Mi pluma está cubierta por su tapa y el papel sigue en blanco. Inmaculado. Todo ha sido una funesta pesadilla.
-¿Por qué lass cosaasss nnooo son éeetiiiiccaaaass…?
El suplicio es eterno. Pero no puedo detenerme; mi mano, desobedeciendo mis instrucciones, continúa dejando asquerosas palabras huecas.
El cielo está cubierto por grises nubes inflamadas, como sanguijuelas, por el asco que corre en mis venas. Descienden velozmente furiosos relámpagos argentinos gritando palabras que no puedo entender. Este suplicio es eterno. Las palabras siguen supurando desde mi interior, o al menos eso parece. Se hace sentir la presencia de la casa. Suspira, gime, grita. Los muebles comienzan a elevarse, danzando caprichosamente sobre mi cabeza. Y mi pluma continúa vomitando palabras vomitivas. Un relámpago cae con brío. Me roba la vista. Instantáneamente truena con tal vigor que me produce un fuerte espasmo. La piel que cubre mi espalda se encoge. Los músculos tensos. Los oídos llorando, retorciéndose. Los ojos bien cerrados.
Abro los ojos. Mi pluma está cubierta por su tapa y el papel sigue en blanco. Inmaculado. Todo ha sido una funesta pesadilla.
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