martes, 25 de mayo de 2010

A través

A través de tus pechos
hallé el perfume del universo.
El camino estrecho,
profundo e inmenso
me llevó al luto en ti inmerso.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Lánguidos deseos

Quiero rodear tus labios
con esta lengua mía.
Quiero romper los fríos
cristales pantera y entrar sombría
ay, mi alma en tu húmeda cueva.
Quiero lamer la s[c]ima,
cavar mi tumba nueva,
si, en la vida misma,
pedirle al mar que vaya y vuelva.
Buscaré un pozo en tu espalda
para soñar en él
y con la esmeralda
de tu piel verde y fiel.
Sudor de Lira color de guirnalda,
la efímera vida no es nada.

A lo transitorio

El día y la noche,
el suspiro que la vida emana:
es todo un reproche.
Burda danza humana,
nuestra farsa es tu bella hermana.

lunes, 3 de mayo de 2010

El clavicordio que toca la melodía de la vida

Son las diez de la noche. Me recuesto en la cama, cierro los ojos; nada. Diez con treinta y cuatro minutos. Me recuesto de nuevo, cierro los ojos y me esfuerzo…nada.

Han pasado cuarenta y siete años desde aquel día y ningún sueño se ha proyectado en mi interior.

Once con cuarenta y cinco. Esta es una noche diferente, lo presiento. ¡Bum! ¡Bum! ¡Bum! Un gran tambor marca el ritmo de la noche. Cierro los ojos y me doy cuenta que los tengo más abiertos que nunca. Es como si sostuviera un enorme dado en mi mano derecha. Azar. Las luces están apagadas. Un sismo sacude la habitación al igual que cada célula de mi cuerpo. De pronto, se detiene; todo se vuelve liviano, como si la gravedad hubiera muerto. Los peces, que antaño nadaban al interior de la pecera, flotan delicadamente alrededor de mí. Rozan mis cabellos. De sus bocas salen canciones en idiomas que desconozco, pero que puedo entender.

El clavicordio que toca la melodía de la vida se ha desafinado.